Eran Cien Ovejas
Eran cien ovejas, que había en su rebaño, eran cien ovejas, que amante cuidó.
Pero una tarde, al contarlas todas, le faltaba una, le faltaba una y triste lloró.
CORO1 Las noventa y nueve, dejó en el aprisco, y por las montañas a buscarla fue.
La encontró llorando, temblando de frío; ungió sus heridas, la cargó en sus hombros y al redil volvió.
Esta misma historia, vuelve a repetirse; todavía hay ovejas que errabundas van.
Con el alma rota, van por los collados, temblando de frío, vagando en el mundo, sin Dios y sin Luz.
CORO2 Pero todavía existen pastores, que por las montañas a buscarlas van.
Y cuando las hallan, las traen Al Camino, Al Camino Bueno, La Verdad y La Vida, que es Cristo: El Señor.